Hay días en que te puedes despertar intuyendo que todo (al menos de momento) está en orden dentro de tu universo. Es inútil tratar de entender el xq de ese sentimiento tan brillante y, sin embargo, lo llegamos a sentir. ¿Has sentido esa extraña felicidad que provoca un ciclo depresivo? ¿has abrazado el regocijo que puede provocar ver caer la lluvia diurna, aun si te deprime? Es a esa felicidad a la que soy adicto. Te preguntarás el xq decir ésto en un blog (suponiendo que casi nadie lo va a leer). La razón es que muxas veces nos sentimos perdidos xq creemos que lo que sentimos nunk nadie lo ha sentido, pero el hecho es que todos lo guardamos muy dentro de nosotros.
El destino es un hábil jugador de la vida. Puedo mencionarte por ejemplo, que por medio de un piano cambió mi vida. No tuvo ese piano nada de especial al principio. Era el piano de mi escuela; mejor dicho, era una pianola muy vieja (principios de siglo). Estaba muy acabada por los años de encontrarse en una secundaria in más mantenimiento que una limpieza ocasional. Yo llegué a esa pianola por un azar.
Cuando estaba en primero de secundaria, comencé a tomar clases de piano por un hecho que me afectó (en el buen sentido) cuando visité por única vz en mi vida, la ciudad d Mérida. Así pues, io ia estaba aprendiendo a tocar piano pero, (¡Oh, cruel mundo!), no tenía (no tengo) piano.
Los entendidos sabrán lo difícil que es tocar un instrumnto que no tienes, así que busqué pianos donde practicar (...), y así di con el de la escuela. Desafinada, maltrecha, sucia y abandonada, me interesé en la pianola Aeolian Duo Art. Más de dos años estuve "poseyéndola" cada vez que me era posible; la sentía como propia, pues era de nadie y sólo conmigo tenía vida de nuevo. Mi profesor de Música (a quien debo muxo) notó ésto y le dimos un uso como hacía muxo no c le daba. Ls limpiamos, la afinamos y quedó utlizable. La defendimos de la incompetencia de las autoridades que la veían como un mueble y la resguardamos tanto como pudimos.
Le agarré cariño y, al mismo tiempo que con dos compañeros (Bere y César, a kienes kiero muxo!) iniciamos un grupito amateur, era cada vez más "mi pianola". Ahora bien, no es egoísmo, sino que era "mía" en el sentido protector que yo trataba de darle. En tercer año iba a ser el concurso de Interpretación Músico Instrumental. Yo estaba listo para ir, pero por un problema de última hora, me fué imposible. Yo sabía ya de una pianista de un grupo vecino, aunque la conocñia sólo de vista y por haber tarbajado en la pastorela con ella. El profesor le pidió que ella fuera al concurso, y accedió.
Yo comencé a practicar con ella y poco a poco, "mi" piano, se convirtió en "nuestro" piano. Lo sentimos como la unión de nosotros. Nuiestros dolores eran tan hermanos que me parecía incontenible llamarle destino. Nuestros espíritus se prendaron, pues son hermanos. Así, el viejo piano fue nuestro punto de reunión, el testigo mudo de dos vidas que se conectaron. Incluso antes de salir de la secundaria, volvimos a darle un mantenimiento y a verla como algo especial. Me dolió dejarla, aunque suene cursi, pero fué quien vió nacer a Drako de las cenizas. Me vió llorar a veces y me vió reir con mis amigos. Dejé parte de mí primero, y luego, dejamos parte de nosotros.
Con toda ésta historia, sólo quiero decirte que nunca desprecies un evento que pudiera parecer fortuito. La suerte no existe. Aún si no crees en Dios, cree en el destino y ofrécele tu ser. Víve el destino, juega con sus designios. Para mí el destino es un piano. Mi felicidad llevó su nombre y ahora le debo mucho más de lo que cualquiera imaginaría. Aunque hay gente que dice que la música une vidas (y es bien cierto, pues lo he reconocido en la mía), en éste caso fué un piano.
SI eres capaz de observar al destino, serás feliz. Yo soy feliz a mi manera, aunqe muchos me han acusado incluso (mi subdirectora impertinente fué la primera) de suicida potencial y de depresivo contínuo. Sólo soy un ermitaño en tierras extrañas. Un extranjero en mi país; sólo alguien que es feliz de verse al espejo y saber que no está solo y que es como desea ser... en cuanto a lo demás,... que el destino lo decida.
jueves, 19 de julio de 2007
Un inicio...
Hola a quinquiera que lea éstas primeras líneas. Primero que nada, tengo que explicar quién soy y qué me hizo crear éste blog.
Mi nombre aquí usado es Drako, aunque no lo uso por moda ni por falsear mi verdadero nombre; el motivo es más profundo. Draco, en latín, es dragón. El Dragón reúne características que lo mitificaron como un ser ajeno a la vida, como un cierto guardián de los secretos de los siglos que los atesoraba sin a veces hacer uso concreto de ellos. Otro motivo es que los dragones, según la mitilogía, son seres solitarios, huraños, pues su felicidad radica en su individualidad. Así pues, llegué a desear tener alma de dragón, en el sentido que ellos eran gardianes de los secretos de la vida.
Tengo 15 años, y recién salí de la secundaria. AL contrario que muchos, para mí no fué una etapa mágica y de felicidad que recordaré por siempre..., fué la época en que descubrí la crueldad de los humanos y su frialdad a la hora de lograr sus propósitos. Conocí gente valiosa y personas detestables... yo sé que juzgar es malo en la medida que tu juicio sea parcial, pero es para mí necesario decirlo.
En fin, como decía, no es necesario contar mi vida antes de la secundaria, porque no tiene nada de interesante. Era un niño no normal, un adulto pequeño, observante de las reglas; en pocas palabras, era fiel seguidor del sistema (aún hoy me pregunto el por qué era así).
EN la secundaria (de las pocas cosas positivas), tuve contacto con un lado bello de la humanidad que se oculta para muchos que la desprecian: la oscuridad. No hablo de satanismo, ni de vampirismo, ni ninguna de esas cosas con que los puritanos asocian la oscuridad o darketismo. Es algo igual de bello que la pureza, pero donde el vacío es la unidad. COmo bello puede ser un silencio en medio de una pieza musical. Un sentimiento ausente, pero que pocos enfrentan. Muchos lo asocian con la sabiduría y otros lo asociamos con la sensibilidad... es decisión propia.
No soy gay, ni suicida, ni depresivo contínuo, ni niño superdotado, ni genio, ni tengo enfermedades mentales ni ninguno de esos estados que provocan que la gente con su enfermizo morbo acuda a ver o leer algo... no. Mi blog nació en un arranque de vitalidad de un moribundo ego que supuso que tenía algo importante que decir al mundo.
Si te interesa saber quién ha escrito ésto, te lo resumo: fué escrito por un adolescente que adora la música (música real, no lo mal catalogado música popular como el reggaeton, por ejemplo; música real como la clásica, la pop, el rock incluso, new age, instrumental, el goth...). Y, por tanto, un estudiante de piano y aprendiz de guitarra. Escribo poesía y prosa, a pesar de no tener preparación, pero lo hago de forma sincera y de forma muy íntima para mí y para quienes quiero. Estoy a poco de entrar al nivel medio superior. Odio mi pasado, pero creo en el futuro... ya habrá tiempo de explicar eso.
Éste será el inicio de un blog que espero que ayude a alguien en algún momento. Y si no, al menos a mí. No esperen algo extraordinario. Sólo un inicio de alguien que cree poder dar algo más.
Mi nombre aquí usado es Drako, aunque no lo uso por moda ni por falsear mi verdadero nombre; el motivo es más profundo. Draco, en latín, es dragón. El Dragón reúne características que lo mitificaron como un ser ajeno a la vida, como un cierto guardián de los secretos de los siglos que los atesoraba sin a veces hacer uso concreto de ellos. Otro motivo es que los dragones, según la mitilogía, son seres solitarios, huraños, pues su felicidad radica en su individualidad. Así pues, llegué a desear tener alma de dragón, en el sentido que ellos eran gardianes de los secretos de la vida.
Tengo 15 años, y recién salí de la secundaria. AL contrario que muchos, para mí no fué una etapa mágica y de felicidad que recordaré por siempre..., fué la época en que descubrí la crueldad de los humanos y su frialdad a la hora de lograr sus propósitos. Conocí gente valiosa y personas detestables... yo sé que juzgar es malo en la medida que tu juicio sea parcial, pero es para mí necesario decirlo.
En fin, como decía, no es necesario contar mi vida antes de la secundaria, porque no tiene nada de interesante. Era un niño no normal, un adulto pequeño, observante de las reglas; en pocas palabras, era fiel seguidor del sistema (aún hoy me pregunto el por qué era así).
EN la secundaria (de las pocas cosas positivas), tuve contacto con un lado bello de la humanidad que se oculta para muchos que la desprecian: la oscuridad. No hablo de satanismo, ni de vampirismo, ni ninguna de esas cosas con que los puritanos asocian la oscuridad o darketismo. Es algo igual de bello que la pureza, pero donde el vacío es la unidad. COmo bello puede ser un silencio en medio de una pieza musical. Un sentimiento ausente, pero que pocos enfrentan. Muchos lo asocian con la sabiduría y otros lo asociamos con la sensibilidad... es decisión propia.
No soy gay, ni suicida, ni depresivo contínuo, ni niño superdotado, ni genio, ni tengo enfermedades mentales ni ninguno de esos estados que provocan que la gente con su enfermizo morbo acuda a ver o leer algo... no. Mi blog nació en un arranque de vitalidad de un moribundo ego que supuso que tenía algo importante que decir al mundo.
Si te interesa saber quién ha escrito ésto, te lo resumo: fué escrito por un adolescente que adora la música (música real, no lo mal catalogado música popular como el reggaeton, por ejemplo; música real como la clásica, la pop, el rock incluso, new age, instrumental, el goth...). Y, por tanto, un estudiante de piano y aprendiz de guitarra. Escribo poesía y prosa, a pesar de no tener preparación, pero lo hago de forma sincera y de forma muy íntima para mí y para quienes quiero. Estoy a poco de entrar al nivel medio superior. Odio mi pasado, pero creo en el futuro... ya habrá tiempo de explicar eso.
Éste será el inicio de un blog que espero que ayude a alguien en algún momento. Y si no, al menos a mí. No esperen algo extraordinario. Sólo un inicio de alguien que cree poder dar algo más.
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